Como ya he dicho en varias ocasiones, me siento atrapada por la soledad. Me busco y me encontró, ahora no sé como deshacerme de ella. La tengo pegada a mi, no hay manera de que me deje en paz. Es mi única compañía, ya que nadie más quiso quedarse a mi lado. Ahora la que se aferro a ella fui yo, como si fuera la única cosa importante que tengo y ahora soy yo la que no la quiere dejar ir. Me acostumbré a ella, a su presencia, al dolor que se siente tenerla todos los días.
Pero hay una sola cosa, que podría hacer que todo eso cambiase, lo único que haría que mi alma vuelva a mi cuerpo y que mi cuerpo vuelva a moverse. Es muy fácil, solo una palabra que bastaría para curar mis heridas más profundas, esa que el tiempo quiso dejar en mi. Él; si solo él lograría cambiar las cosas.
Su voz, su sonrisa, su aroma, sus caricias y abrazos. Sus besos, sus palabras de aliento, su esencia. Necesito sentir que esta ahí, a mi lado.
Necesito hablarle y decirle lo mucho que lo extraño y lo quiero, debo y quiero ir a sus brazos en busca de auxilio. No importan las barreras que nos separen, no importa las paredes que he puesto en medio, quiero tirarlas abajo y volver a ver tus ojos, esos que muchas veces me han servido de guía.
Nunca creí poder encontrar el amor en alguien tan diferente a mi, en gustos, ideas y más. Nunca pensé poder enamorarme, nunca me creí digna para ese sentimiento, siempre creí que jamás el amor llegaría a mi vida. Y llegó, de manera inesperada, llegó para cambiarme, para hacerme ver otro tipo de realidad. Para elegir, entre ese amor profundo que siento, o la amistad de años.
Elegí el camino correcto la amistad, pensando en la soledad, pensando en que no quería quedarme sin ella, pensando en que no haría bien traicionando así a alguien. Pero no funciono, deje todo y así quede. Sin amor, sin amistad, sin nada.
Sola, en la vida, sola.
Pero hay una sola cosa, que podría hacer que todo eso cambiase, lo único que haría que mi alma vuelva a mi cuerpo y que mi cuerpo vuelva a moverse. Es muy fácil, solo una palabra que bastaría para curar mis heridas más profundas, esa que el tiempo quiso dejar en mi. Él; si solo él lograría cambiar las cosas.
Su voz, su sonrisa, su aroma, sus caricias y abrazos. Sus besos, sus palabras de aliento, su esencia. Necesito sentir que esta ahí, a mi lado.
Necesito hablarle y decirle lo mucho que lo extraño y lo quiero, debo y quiero ir a sus brazos en busca de auxilio. No importan las barreras que nos separen, no importa las paredes que he puesto en medio, quiero tirarlas abajo y volver a ver tus ojos, esos que muchas veces me han servido de guía.
Nunca creí poder encontrar el amor en alguien tan diferente a mi, en gustos, ideas y más. Nunca pensé poder enamorarme, nunca me creí digna para ese sentimiento, siempre creí que jamás el amor llegaría a mi vida. Y llegó, de manera inesperada, llegó para cambiarme, para hacerme ver otro tipo de realidad. Para elegir, entre ese amor profundo que siento, o la amistad de años.
Elegí el camino correcto la amistad, pensando en la soledad, pensando en que no quería quedarme sin ella, pensando en que no haría bien traicionando así a alguien. Pero no funciono, deje todo y así quede. Sin amor, sin amistad, sin nada.
Sola, en la vida, sola.

No hay comentarios:
Publicar un comentario