lunes, 14 de noviembre de 2011

Amores que no se olvidan ~Relato~


El mundo giraba en torno a los chicos, al amor, a ese nuevo mundo que recién se da a conocer. A esa edad todo parece nuevo, desde una mirada, hasta un beso. Hasta que te acostumbras y lo nuevo se vuelve aburrido monótono y tal vez inexistente. 
Así estaba yo a los trece años, creía cualquier cosa que veía, y lo que veía y escuchaba para mi, era sagrado. No había nada mejor que un chico, que un beso, que una mirada o un gesto. Que él por acá, que él por allá. Tomaba todo a pecho, y me dolía en el alma por más estúpido que sea el golpe. 
No solo yo era sí, sino todas y cada una de mis amigas y creo que aún lo siguen siendo ya que no pueden dejar esa pre-adolescente que recién descubre el mundo del sexo opuesto. Pero solo una cosa me hizo aprender que no se debe tomar todo a la ligera, que las palabras van de la mano con las acciones, sino no tienen valor alguno. 

Si tan solo lo hubiese conocido un mes antes, la historia tal vez sería distinta... pero de cada cosa se aprende, y yo con esto aprendí mucho. 
Todavía recuerdo las primeras palabras que nos dijimos... los primeros "holas" y las primeras miradas, esa primera sensación de placer al verlo pero al mismo tiempo de culpa, mucha culpa. ¿Cómo alguien puede sentir esas dos cosas a la vez? Pues solo alguien que se atreve sentir, algo que no debía. 
Al comienzo pensaba que era todo una mala jugada, que era mi culpa o tal vez la de él ¿o la de ella? No lo sé, solo sabía el cariño que irradiaba mi cuerpo y que él era perfecto para mi. Pero... ¿lo era? No lo sé, algún día lo sabré. 
Deje de hablarle, por más que me duela en el alma debía tomar una decisión, lo hice... sufrí muchisimo. Más de lo que debería haber sufrido. ¿Qué lo extraño? No lo niego. 
Jamás supe que era ese lazo tan fuerte que me unía a él, si era amor, obsesión ¿o qué? 
Supe que él no era el hombre perfecto, pero que habíamos nacidos para estar juntos... por eso tantos encuentros y desencuentros. Por eso tanta locura, y por eso tanto dolor. 
Creí y sigo creyendo que en algún momento de nuestras vidas lo lograríamos, estaríamos juntos sin nada ni nadie que lo impida, sin dolor y sin hacernos sufrir mutuamente... 
Solo sé que al final del camino, nuestras manos se entrelazaran para emprender un nuevo y asombroso viaje por descubrir juntos. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario