Miró por última vez aquella puerta por la que entré hace solo unos meses, y ahora estoy volviendo a salir , para no volver.
Cuando la vida te da un golpe, no hay como curarte, tienes que dejar pasar mucho tiempo, y yo no lo podía hacer; no había manera de curar esta herida que me habían abierto.
Vuelvo a ver aquellos ojos, que alguna vez fueron mi guía, extiendo mi mano en manera de despedida y dos lágrimas salen de mis ojos; me manda un beso con su mano, y yo finjo agarrarlo y llevarlo a mi corazón. Susurro un "Chau amor" y él con sus labios dice: "Te he querido mucho", me doy media vuelta y vuelvo a retomar mi camino.
Como duele cuando hay que dejar ir eso que te hizo en algún momento tan feliz, pero cuando la cuerda se rompe no podes volverla a juntar, hay que irse cada uno con su parte y eso fue lo que hice.
Volví después de mucho tiempo , sin poder olvidar aquellos momentos que viví junto a él. Buscaba alguna respuesta a todas las preguntas que tenía y me hacía a diario, necesitaba volver a hablarle y sentir su voz, su seguridad al decir que estábamos hechos para estar juntos.
Sin embargo, cuando estaba a solo una calle de distancia de aquel lugar, pude ver como él logró olvidarme, logró olvidar todas las cosas sucedidas y al parecer él no tenía preguntas por hacer y no tenía ganas de responder.
En ese momento fue cuando entendí, que era hora de dejarlo ir, de empezar de 0 y aprender de ese gran error de mi vida.
Cuando la vida te da un golpe, no hay como curarte, tienes que dejar pasar mucho tiempo, y yo no lo podía hacer; no había manera de curar esta herida que me habían abierto.
Vuelvo a ver aquellos ojos, que alguna vez fueron mi guía, extiendo mi mano en manera de despedida y dos lágrimas salen de mis ojos; me manda un beso con su mano, y yo finjo agarrarlo y llevarlo a mi corazón. Susurro un "Chau amor" y él con sus labios dice: "Te he querido mucho", me doy media vuelta y vuelvo a retomar mi camino.
Como duele cuando hay que dejar ir eso que te hizo en algún momento tan feliz, pero cuando la cuerda se rompe no podes volverla a juntar, hay que irse cada uno con su parte y eso fue lo que hice.
Volví después de mucho tiempo , sin poder olvidar aquellos momentos que viví junto a él. Buscaba alguna respuesta a todas las preguntas que tenía y me hacía a diario, necesitaba volver a hablarle y sentir su voz, su seguridad al decir que estábamos hechos para estar juntos.
Sin embargo, cuando estaba a solo una calle de distancia de aquel lugar, pude ver como él logró olvidarme, logró olvidar todas las cosas sucedidas y al parecer él no tenía preguntas por hacer y no tenía ganas de responder.
En ese momento fue cuando entendí, que era hora de dejarlo ir, de empezar de 0 y aprender de ese gran error de mi vida.
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