Una angustia, invade mi ser, por momentos... no me deja ser. Una angustia, que necesito descargar, pero que aunque hable y hable, la sigo teniendo conmigo, me sigue.
Cuando siento ese vacío dentro mio, cuando siento que ya no tiene sentido, cuando aparece el "¿para qué sigo insistiendo?"
Y es verdad, ¿para qué sigo insistiendo?, si ya sé que no soy nada, si ya sé que no puedo hacer nada.
Cuando tengo la cura a esa angustia, a esa herida que abrieron hace muchisimo dentro mío; se desvanece, desaparece, ya no está o tal vez nunca estuvo.
Yo sigo caminando, porque eso es la vida, caminar... pero siempre me detengo a pensar y a llorar y extrañar.
Si me animara a decirte todo lo que siento, pero no ... no me animo porque se que te importa, poco y nada lo que me pasa.
Cuando estabas presente estabas ausente, y ahora ni siquiera te siento alguien mío. Ni siquiera siento que quieras acercarte, porque cada vez que decido seguir, caminar con vos, y cortar la angustia... vos queres pararme, detenerme...
Pero no, no lo vas a lograr. Puede que en el camino siga mal, pero nunca me voy a detener, por alguien que nunca se detuvo ni se va a detener por mi...
Lo peor de todo, es saber que para vos no soy nada... pero para mi, abarcas gran parte de mi vida.
Gracias por nada...
Igual, sigo queriéndote.
Milena
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